Como en cualquier momento de debilidad, me sentí desnuda, con la sensación de ser un libro abierto a cualquier persona y aunque solo pudiese leerme uno, el arrancaba mis páginas; rompiéndolas, haciéndome añicos y convirtiéndome en nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)













































0 comentarios:
Publicar un comentario